martes, 27 de septiembre de 2011

Intersecciones Involuntarias Improvisadas e Inexplicables. (1)

Os contaré qué pasó esa noche. 

Yo como cualquier otra, después de un día de duro y cansado trabajo, llegué a casa con ganas de tomar una buena ducha caliente, una cena ligera viendo algún mediocre programa de televisión e ir a la cama no más de la media noche. Sabéis, es rutina. Repeticiones de un día y otro que llegado un momento te desespera y te amarga por dentro. Esa noche, no sé por qué, quizás la luna llena llamó mi atención, es posible que fuera la llamada de alarma de algún coche de la calle, o simplemente fuera el destino el que me hizo salir al balcón. Había un ambiente agradable. ¿Cómo expresarlo? No sé, sinceramente. Pero me encontraba bien. Y decidí, sin mucho pensarlo, salir por la puerta de casa hacia algún lugar de la ciudad. 
Estuve andando una hora por las calles sin rumbo establecido. Es increíble la de cosas que no vemos a diario. El por qué, porque no estamos acostumbrados a observar. Esa noche, observé.  Taxistas que no respetan ni una sola señal de tráfico, parejas uniendo sus bocas junto a la rivera y expresando todo el amor mutuo,  una lechuza haciendo uso de sus excelentes sentidos para dar caza a un pequeño ratón que se había perdido por la ciudad. Leí miles de carteles. Estudiantes buscando compañeros de piso, compañeros de piso buscando compañeros de cama, compañeros de cama buscando sexo, carteles de algún concierto caducado o alguna obra de teatro reciente. Una drogadicta desesperada buscando algunas monedas de euro. Un cantautor con su guitarra componiendo alguna canción interesante, sin ánimo de lucro. Su voz de tabaco me recordaba al tono de Joaquín Sabina. Y un diario. Era como un diario de esos de película misteriosa. Su cubierta estaba gastada por las esquinas y tenía por título "Diario de J.L.C". Lo abrí con tan sumo cuidado que tarde una eternidad en descubrir su interior. Dentro una grandiosa obra de arte, una letra tan espectacular y bella que inmediatamente me puse a leer. Decía...


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