Brindaron con copas de un cristal tan fino que el sonido del choque puso una silenciosa melodía a esa noche tan perfecta en la que la adornaba ese infinito cielo que separaba la Tierra de lo misterioso. Cinco segundos para saborear ese vino tan caro, diez para saborear sus propios labios. La mezcla del olor del vino, de su discreto perfume y de sus labios carmín hicieron de un momento una eternidad y de su sentimiento una realidad que había estado esperado toda su vida, tanto... que aún ninguno de ellos lo había comprendido. Pasión. Caminaron juntos por el deseo de la mente del otro, por el tacto de la piel del uno y sus corazones vibraron con tanta fuerza que crearon una obra de teatro romántica durante toda la noche. Espectáculo. Alzaron la vista al otro entrelazando sus miradas a la vez que lo hacían sus manos quedando estas enhebradas como lo hace el fino hilo de la vida con la realidad. No había más voz que la del cielo estrellado regalando esas historias que tanto contaron sobre ellas. Cuentos de escritura precisa y trabajada para que un día sus hijos pudieran leer lo que fue la biografía de sus padres. Una fotografía en blanco y negro. Momento pausado para una eternidad, recordada el resto de los días por esa fecha en sus espaldas. Luz tenue de valor incalculable iluminó el fresco sendero que bajaba caminando en solitario la ladera, instando de alguna forma compañía en sus andanzas. Caminaron despacio para así poder sentir la esencia del sendero. Árbol, no despiertes ante el ruido de sus pasos que no son más que huellas que desaparecen al instante. Susurran simplemente una nana para que puedas dormir con tranquilidad y durante muchos años más. Agua. Fluye sin arrepentimiento, estando orgulloso de ser imprescindible. Con cuidado siempre, repartiendo tu ilusión por donde puedas. Se refrescaron sus caras y las dejaron marcadas en el espejo de su soledad. Difuminaron la luna por un instante haciendo que esta bailara nerviosa al no encontrarse la perfección de su sonrisa. Regresó de forma inesperada volviendo para alegrar esa noche tan especial. Incompleto pero eficiente. Su motor estaba apagado, casi oxidado, por el paso del tiempo y de los problemas. Hacía escasas horas encontró un combustible alternativo y con propiedades para un consumo enérgico y con duración ilimitada. La puerta entreabierta dejaba mostrar con disimulo la felicidad del niño que esa noche nacería. Como pianos y violines los susurros de sus voces pedían una infancia como las suyas. Botella de cristal, de corcho desgastado, guardaba los secretos de esa noche y navegará hasta encontrar un puerto donde poder atracar y comenzar la vida de nuevo. Mapas de ficción irreparables que buscan el tesoro que hace unos años escondieron bajo la atenta mirada de la oscuridad. Tesoro de sentimientos y amor mutuo que siempre serán restituidos aún sin haberlo esperado, sin quererlo. Silencio...
jueves, 6 de octubre de 2011
Exploración de la belleza sentimental mutua.
Brindaron con copas de un cristal tan fino que el sonido del choque puso una silenciosa melodía a esa noche tan perfecta en la que la adornaba ese infinito cielo que separaba la Tierra de lo misterioso. Cinco segundos para saborear ese vino tan caro, diez para saborear sus propios labios. La mezcla del olor del vino, de su discreto perfume y de sus labios carmín hicieron de un momento una eternidad y de su sentimiento una realidad que había estado esperado toda su vida, tanto... que aún ninguno de ellos lo había comprendido. Pasión. Caminaron juntos por el deseo de la mente del otro, por el tacto de la piel del uno y sus corazones vibraron con tanta fuerza que crearon una obra de teatro romántica durante toda la noche. Espectáculo. Alzaron la vista al otro entrelazando sus miradas a la vez que lo hacían sus manos quedando estas enhebradas como lo hace el fino hilo de la vida con la realidad. No había más voz que la del cielo estrellado regalando esas historias que tanto contaron sobre ellas. Cuentos de escritura precisa y trabajada para que un día sus hijos pudieran leer lo que fue la biografía de sus padres. Una fotografía en blanco y negro. Momento pausado para una eternidad, recordada el resto de los días por esa fecha en sus espaldas. Luz tenue de valor incalculable iluminó el fresco sendero que bajaba caminando en solitario la ladera, instando de alguna forma compañía en sus andanzas. Caminaron despacio para así poder sentir la esencia del sendero. Árbol, no despiertes ante el ruido de sus pasos que no son más que huellas que desaparecen al instante. Susurran simplemente una nana para que puedas dormir con tranquilidad y durante muchos años más. Agua. Fluye sin arrepentimiento, estando orgulloso de ser imprescindible. Con cuidado siempre, repartiendo tu ilusión por donde puedas. Se refrescaron sus caras y las dejaron marcadas en el espejo de su soledad. Difuminaron la luna por un instante haciendo que esta bailara nerviosa al no encontrarse la perfección de su sonrisa. Regresó de forma inesperada volviendo para alegrar esa noche tan especial. Incompleto pero eficiente. Su motor estaba apagado, casi oxidado, por el paso del tiempo y de los problemas. Hacía escasas horas encontró un combustible alternativo y con propiedades para un consumo enérgico y con duración ilimitada. La puerta entreabierta dejaba mostrar con disimulo la felicidad del niño que esa noche nacería. Como pianos y violines los susurros de sus voces pedían una infancia como las suyas. Botella de cristal, de corcho desgastado, guardaba los secretos de esa noche y navegará hasta encontrar un puerto donde poder atracar y comenzar la vida de nuevo. Mapas de ficción irreparables que buscan el tesoro que hace unos años escondieron bajo la atenta mirada de la oscuridad. Tesoro de sentimientos y amor mutuo que siempre serán restituidos aún sin haberlo esperado, sin quererlo. Silencio...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario