lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Verdad o Mentira?

   Ese hombre había encontrado la manera, no me preguntéis como, de saber la verdad. Tenía, una especie de maquinaria extraña que le permitía conocer si algo era cierto o no. Por ejemplo, si le decía "Un perro tiene cuatro patas", afirmaba casi al instante. Milésimas de segundo con una respuesta correcta.

   Preguntó y preguntó durante mucho tiempo sabiendo todo lo que le apeteció. Llego a perder incluso amigos y familiares debido a su ansiado deseo por conocer la verdad. Además, fue conocido mundialmente como el Dios de la verdad haciendo siempre alarde de su conocimiento absoluto de la certeza e incluso llegando a recibir cantidades millonarias de gente por hacer uso de esa especial, y a la vez molesta, máquina.

   Una tarde, en una de las muchas charlas que dio por el mundo, un hombre de edad avanzada, y con un aspecto cuidado, le abordó sin esperarlo. Pelo canoso y barba prominente hacían de la vejez, una elegancia en su persona. Esta persona se presentó ante él como un científico alemán retirado, que le había impresionado su máquina de la verdad. Sin mediar mucha conversación le propuso un reto. Esta fue la conversación que tuvieron:

   - Usted asegura que su máquina dice la verdad absoluta, ¿no es así?
   - Así es, señor. Sin lugar a dudas - contestó incluso alzando un poco su mentón hacia arriba con aires de prepotencia -. Digámosle lo siguiente: "La máquina de la verdad, nunca miente." - Dijo dejando un breve espacio de tiempo para que la máquina dijera que eso era cierto.-
   - Es increíble, pero le propongo lo siguiente. Estoy dispuesto a pagarle un millón de dólares - dijo a la vez que sacaba un talón sin rellenar del bolsillo de su chaqueta - si acierta mi siguiente afirmación. De no ser así, usted me los daría a mí. ¿Qué le parece?
   - Acepto el trato - Dijo a la vez que pensaba en todo el dinero que había ganado gracias a la máquina -.
   - Prográmele usted que analice "Esta frase es falsa". ¿Verdadero o falso?
   - Falso -contestó el supuesto Dios de la verdad sin pensarlo demasiado - Creo amigo que usted acaba de perder una gran fortuna.

   Se dispuso a introducir la frase, sin demasiada preocupación: "Esta frase es falsa". Pasaron los segundos y los segundos y no había respuesta. Comenzó a preocuparse un poco, pero de repente la máquina dijo que era falsa. Inmediatamente, comenzó a sonreír e incluso a carcajadas delante del científico. Varios segundos después, contestó que era cierto. La sorpresa de Dios fue de tal magnitud que estuvo un breve rato como una mezcla entre hipnotizado e impresionado.

   -¡No es posible! - soltó de repente-. La propia frase dice que es falsa, luego es falsa. - Dijo antes de que volviera a afirmar la máquina que era falsa. - ¿Qué está pasando? - preguntó al científico, con cara de pocos amigos. Verdadero, contestó la máquina antes de que pudiera responder el científico.
 
   La máquina entró en un bucle sin fin:


   Verdadero, falso, verdadero, falso, verdadero... 


   - Es demasiado simple para lo complejo que puede llegar a ser. Si la frase es falsa, como tú estás diciendo, entonces es falso que "Esta frase es falsa", luego la frase es verdadera. Si en cambio la frase fuera verdadera, es cierto que "Esta frase es falsa", es decir, la frase es falsa. - Explicó con una leve sonrisa - Sólo quería darte una pequeña lección por tanto y tanto como te has aprovechado de la gente. No sé como habrás hecho esa dichosa máquina, pero espero que hayas puesto algún botón de parada por si alguna vez le ocurría lo que acaba de ocurrirle, un bucle sin fin.
   - Valiente hijo de... - una pequeña explosión hizo que muchas de las personas por allí presentes se rodearan mirando con ojos de inquietud, conmocionados.-

    Dios pasó a llamarse Aprovechado, todo gracias a la muerte y destrucción de esa máquina. Él fue juzgado ante las leyes, verdaderas, de su estado y tuvo que devolver todo el dinero que había recibido durante todos esos años. Ahora cumple condena en la cárcel, y ese científico no quiso el dinero sucio de esa persona. Le bastó ese simple juego para llenarse de satisfacción y orgullo por lo que había conseguido.

   La verdad no puede cuestionarse nunca, aunque debemos saber que no siempre se puede conocer la verdad, aunque debemos saber que no siempre debemos conocer la verdad.

jueves, 8 de diciembre de 2011

No lea este capítulo.

Bueno, parece ser que a pesar de proponérselo en el título del texto, va a leer qué hay escrito a continuación. Tengo que advertirle que no sacará nada en claro, no le cambiará la vida si no lo hace. No merece la pena seguir. Ahora, ya en su decisión no entro. Cada uno tiene que hacerse dueño de sus actos; pero le repito y le aconsejo: vuelva usted hacia atrás, léase otro texto, hay muchos mejores que este.

Sinceramente, está leyendo ya el segundo párrafo y mis consejos le dan lo mismo. Eso le honra, amigo. No debe fiarse de nadie, y mucho menos de mí. Pero tampoco es bueno interesarse por algo que, además, le están diciendo que no merece la pena conocer. No obstante, en esta vida no se debe ser tan curioso. La curiosidad nos puede guiar a descubrir cosas maravillosas o todo lo contrario, o sino que se lo digan al gato. Y es que, teniendo en cuenta que en la vida real la mayoría de las cosas son malas, ¿para qué jugársela? No peques de ser curioso, sé cauto.

Quiero que sepa que las palabras de este párrafo para lo único que valen son para abultar. Si se da cuenta, cada letra, cada palabra, su única función es no llevarle a ningún sitio. No sé que espera al terminar de leer este capítulo. Aquí, la idea es escribir palabras en un cierto orden, que tengan algo de sentido y así ir rellenando más, y cada vez más, papel con el fin de nada. No sé que estará pensando. No sé si ha intentado dejar de leer. No sé si ha dejado de leer. Desde luego, si ya no está leyendo, tendré la certeza de que esto no le molestará ¡gilipollas! Si usted se ha sentido ofendido, sabré que sigue leyendo, pero no se preocupe, ese insulto era para el que no seguía. Por cierto, voy a pasar al cuarto párrafo del capítulo; lo digo por lo que ya sabe, por si quiere abandonarlo.

Aquí estoy de nuevo, prolongando esta historia sin fin, continuando jodiéndole cinco maravillosos minutos de su vida que los podría haber aprovechado en algo más interesante que en leer esta mierda que no tiene ningún sentido. En realidad, hay muchas situaciones como la que está ocurriendo ahora mismo. Por ejemplo, esas veces que nos quedamos en la inopia, mirando a las musarañas, en las que no pensamos en nada, estamos embobados, atolondrados. Yo he llegado a estar así más de 3 minutos. Lo que es la vida. Pues estoy seguro que más de uno y más de dos ha perdido un tiempo valioso a lo largo de su vida, y si ahora está perdiendo seis minutos, porque ya vamos por seis, no se preocupe, eso no es nada comparado con lo que ya llevamos, incluido yo diciendo toda esta tontería.

Me limitaré en este párrafo a ir despidiéndome, a ir diciendo hasta otra. Al menos eso espero, aunque estoy seguro que así será. Si he conseguido que usted lea hasta aquí, sé que lo hará cuando esté en pie otro texto interesante. Aprovecho para recordarle que no se deje manipular por nada ni por nadie, que la curiosidad es mala la mayoría de las veces, pero que si le dicen no haga esto, no haga lo otro, haga usted lo que le dé la gana. Si usted ha leído hasta aquí es que no es un gilipollas, no se deja manipular tan fácilmente. ¡Enhorabuena!

Hasta dentro de un brevísimo rato.

Firmado: Su conciencia.

Posdata: Ya me encuentro más tranquila.

sábado, 3 de diciembre de 2011

La codicia del rey de Gonderth

La batalla había comenzado y como si fuera un simple juego de niños, estaba poniendo su vida al servicio de la muerte. Siempre sirviendo en la corte del rey de Ghonderth y, una vez más, le habían dado el privilegio de luchar por esas tierras que nunca tuvo pero que siempre defendería. Porque las ordenes del rey son, además de justas, palabras de Dios.

Había sido elegido por su majestad como el mejor guerrero del reino el día anterior y hoy era el mejor momento para cumplir con su deber. Al mando llevaría todo un ejercito de guerreros, equipados con el mejor armamento hasta el momento. Espadas forjadas de hierro pesado, con las hojas afiladas que resplandecían ante el sol que vería la lucha encarnizada. Los arqueros tensaban sus arcos, dejando un ruido característico al cortar el aire con el paso de las cuerdas. La infantería de caballo ponían sus arneses y demás útiles antes de partir. Todo esto sin que ninguno de ellos se hiciera la más mínima idea de que todo era una estrategia macabra del rey, ya que él sabía que era la única forma de mantener ocupados al ejercito de Yrle para así poder atacar su puesto fronterizo que le daría paso, al fín, a las tierras vecinas de Wharow, ricas por sus grandes cultivos, y en donde encontrará un buen foco de cargamento alimenticio para la corona durante una larga temporada.

Era, el honor a la corona y la lucha por la protección de esas tierras de Ghonderth, casi infinitas, según ese caballero, recién reconocido, de lo que todos y cada uno de sus combatientes debían preocuparse. Él tenía además el permiso y la bendición del rey para poder casarse a la vuelta de la lucha con una de sus hijas mayores, una de las más bellas, trayendo en consecuencia la adquisición de varios títulos nobiliarios que le darían valía y reconocimiento a nivel nacional e internacional.
Pero, no tenía ni el más mínimo indicio de que se encontraría todo un ejercito armado de yrles enfurecidos, con esos atuendos tan característicos y místicos que poseían, y que los doblarían, o triplicarían incluso, en número. Con sus armas impregnadas de venenos y su ejercito de panteras negras que eran expertas en el camuflaje de caza, harían de ese ejercito de Ghonderth no más que un primer plato del festín que el rey se daría a su costa entrando a las tierras de Whraow.

Zarpazos con uñas afiladas de esas impresionantes criaturas del diablo, gritos de dolor y rabia contagiados de mugre envenenada y sangre. Arqueros desde posiciones estratégicas, guiadas por ese caballero impresionado al ver aquel macabro panorama desde su preciado caballo, lanzaban a velocidades, casi imperceptibles, sus flechas con punto de mira los soldados de Yrle. Gritos de lucha y dolor, de furia y honor que terminaron con el sonido grave y entrecortado de la respiración de esas heridas y furiosas panteras, tumbadas por el suelo, y de yrles manchados de sangre y casi sin fuerza para acariciar los suaves lomos oscuros de sus mascotas.

Muertes por la codicia tan desmedida del rey por aumentar aún más sus tierras y sus ganancias. El poder por ser el dueño de toda la península era su mayor preocupación sin tener el más mínimo remordimiento de conciencia por las bajas de su ejercito.

Varios meses después, una ofensiva inesperada a la corte del rey de Gonderth llevada a cabo por la unión de yrles y los Acknarus consiguieron terminar con esa ambición tan desmedida. Sus escasas unidades en la corte por una reciente batalla por los montes del norte hicieron que las tropas entraran sin mucha dificultad y trayendo consigo la captura del rey. Entonces vio cómo su corona caía al suelo imitando, de alguna forma, la caída del yelmo de aquél caballero que en su día engañó por unas tierras. Y así, con un reguero de sangre, quedó manchada para siempre lo que sería la historia del rey de Gonderth.

viernes, 2 de diciembre de 2011

OFERTAS PARA LA NAVIDAD 2011

ATENCIÓN Señores y señoras 
clientes del mundo, se les informa que diciembre acaba de comenzar. Cada vez más se acerca la navidad, fechas en las que la felicidad y la familia son los elementos principales del mes. Desde estos almacenes de actitudes tenemos varias ofertas que podrían interesarles y a unos precios inigualables.

Pueden encontrar una caja llena de humildad para equilibrar un poco vuestros actos de arrogancia. Si lo desean pueden comprar por un módico precio sinceridad. Debido a su escasez hasta el momento viene vendiéndose bastante y quedan pocas unidades. Además, por la compra de dos amabilidades se le regalará otra, totalmente gratis.

Para agradecerles vuestra atención le informamos que en la salida podrán degustar unos trocitos de verdad  con crema de sensibilidad.