Canalizó sus lágrimas
y las recogió con delicadeza
para así tener algo con lo que regar
sus secos recuerdos
y ahogarlos con aspereza.
Su belleza pasó a ser
invisible por un momento,
dando paso una amarga imagen
de dolor y sufrimiento,
donde el temblor de sus labios
y su respiración a destiempo
hicieron contagiar a los que miraban
con impotencia ese sentimiento.
Ni la perfección de una rosa
ofrecida como detalle,
ni los versos de Gustavo Adolfo Bécquer
por una voz experta recitados,
ni tan siquiera la sonrisa
de una dulce pequeña
consiguieron calmar
sus desánimos de princesa.
Porque ahora debe hacerse
compañera del tiempo y el olvido
controlando más que nunca
los impulsos del suicidio,
y darse cuenta de que
todo lo que comienza
tiende a terminar
pero brindándole por tanto
la posibilidad de volver a empezar.
La perfección
para los cuentos de hadas
la felicidad
para las hadas como tú.
para los cuentos de hadas
la felicidad
para las hadas como tú.
Muy bonita. Me encanta la frase : ahora debe hacerse compañera del tiempo y del olvido
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